dietas-peligrosasExisten una serie de hábitos dietéticos inadecuados que han ido surgiendo en los últimos años, habitualmente asociados a algún tipo de filosofía o movimiento cultural más o menos de moda o a la impaciencia de algunas personas por perder peso.

Dentro de este tipo de dietas podemos destacar:

DIETA DISOCIADA DE HAY, DIETA DUKAN, DIETA ATKINS, DIETA DEL GRUPO SANGUÍNEO, DIETAS DE UN ALIMENTO EN CONCRETO (DE LA PIÑA, DE LA MANZANA, DEL POMELO, DE LA ALCACHOFA…), DIETA DE MONTIGNAC, DIETA DE LA LUNA, DIETA DE LA CLÍNICA MAYO...ETC.

Todo este tipo de dietas suele ser muy restrictiva en cuanto a nutrientes se refiere, algunas son a base de proteínas, con la consiguiente pérdida de agua corporal y masa muscular, además del efecto rebote que provoca una rápida recuperación del peso perdido, otras, son deficitarias en nutrientes energéticos (como los hidratos de carbono) lo que conlleva un estado de fatiga por agotamiento de las reservas corporales de este nutriente, así como un efecto yoyo y la consiguiente recuperación del peso perdido, otras, la mayoría, provocan estados carenciales de multitud de vitaminas y minerales imprescindibles para realizar las funciones del organismo y que solo puede adquirirse a través de la alimentación.

En general, todo este tipo de dietas provoca cambios en el organismo, en el es

 

tado de ánimo, en el peso, etc, provocando una constante pérdida y aumento del mismo por parte de la persona que las realiza. Nunca se llegan a cambiar los hábitos nutricionales y nunca se llega a mantener el peso perdido, provocando, a largo plazo, problemas más graves a nivel de los órganos, como el hígado y los riñones.

Una dieta, correcta, ya sea de adelgazamiento o no, debería ser equilibrada y variada, esto es que aporte las calorías suficientes y todos los nutrientes (hidratos de carbono, proteínas, grasas, vitaminas y minerales) en la cantidad necesaria para realizar las funciones del organismo y adaptada a la situación fisiológica, edad y sexo de cada persona.

A continuación se detallan dos tipos de dietas de adelgazamiento, muy conocidas y PELIGROSAS para la salud:

 

1.Dieta disociada de Hay

La Dieta Disociada o separada de Hay tuvo su inicio entre los años 1900 y 1920. Aunque no es la "dieta milagro" más peligrosa, es la más frecuentemente realizada en los últimos años.

Se basa en el fundamento de que los alimentos no contribuyen al aumento de peso por sí mismos, sino al consumirse según determinadas combinaciones. Por esta razón, no limita la ingestión de alimentos energéticos sino que pretende impedir su aprovechamiento como fuente de energía con la disociación durante la digestión en el estómago.

Sostiene la teoría de que los hidratos de carbono no pueden ser consumidos junto con las proteínas, ya que las proteínas se digieren en medio ácido y los hidratos de carbono en medio alcalino. En principio, este tipo de consumo es casi imposible, porque no existen alimentos que solamente contengan proteínas o hidratos de carbono.

En esta dieta, se prohíbe el consumo de leche, frutas, casi todas las verduras, pan, pasta, cereales, arroz, féculas, legumbres, azúcar, dulces, etc. Sólo se pueden tomar carnes, pescados, huevos, embutidos, algunos quesos, café, e incluso se permite la toma de grasas, aceites, vísceras, mariscos y en algunas ocasiones alcohol.

Esta dieta carece de fundamento científico y los resultados obtenidos sólo obedecen a un menor consumo de energía. Además, lleva fundamentalmente a una pérdida progresiva de la motivación para ingerir alimentos, ya que cada día al paciente sólo le está permitido la ingesta de un solo alimento, aunque en cantidades elevadas.

Por el contrario, en una dieta equilibrada los hidratos de carbono deben aportar entre el 50 y 60% de la energía total. Así, los cereales (pan, pasta, arroz, etc.), especialmente los integrales, las patatas y las legumbres deben constituir la base de su alimentación y representar un tercio de los alimentos ingeridos diariamente.

La leche y los productos lácteos (queso, yogures, etc.) son una importante fuente de proteínas de elevada calidad, lactosa, vitaminas y, principalmente, de calcio, mineral fundamental para la formación de los huesos y dientes. Se deben consumir de 2 a 4 raciones de lácteos al día, variando según la edad y estado fisiológico (embarazo, lactancia, etc.).

Finalmente, se debe promover el consumo diario de frutas, verduras y hortalizas hasta alcanzar, al menos, 400 g/día. Esto es, consumir, como mínimo, cinco raciones al día de estos alimentos.

 

2.Dieta del grupo sanguíneo

 

Fue creada por el médico americano Peter D'Adamo, que defiende la existencia de una alimentación para cada tipo de sangre (A, B, AB y O), sin considerar el factor Rh negativo o positivo. Según esto, cada grupo está más predispuesto a ciertas enfermedades que los otros, pudiendo compensarse estas tendencias con la alimentación y tratamientos anti estrés adecuado a cada grupo sanguíneo.

La dieta muestra los alimentos que reducen o aumentan el peso, de acuerdo con una evaluación histórica de cada tipo sanguíneo. Por ejemplo, el sistema digestivo de los individuos del grupo O está adaptado a una dieta rica en proteínas animales y a los vegetales (frutos del mar, espinacas, etc); legumbres, verduras y cereales serían indicados para aquellos del grupo A, y las carnes para el grupo B; el grupo AB sería una mezcla de los A y B, especialmente con los lácteos.

No es una dieta equilibrada. No existe una relación científicamente comprobada entre el tipo de sangre y la utilización de tejido graso. La prohibición de alimentos hace que la dieta esté asociada con sensaciones de hambre y sufrimiento, e induce a la pérdida de masa libre de grasa, en vez de masa grasa.

Hay personas que pueden llegar a obsesionarse respecto a que si un alimento es de su grupo o no y no querer comer absolutamente nada si no es de su grupo por miedo a desarrollar inmediatamente las enfermedades de las que avisa el creador de la dieta. Además, las personas del grupo O que son vegetarianas pueden sentirse ofendidas al pensar que esta teoría les quiere obligar a volver a comer carne.

La dieta equilibrada requiere una ingesta de todos los principios inmediatos en su adecuada proporción, en función de la actividad física desarrollada y del balance energético de cada individuo, sin tener en cuenta otros factores ajenos como el grupo sanguíneo. La dieta debe estar compuesta de forma equilibrada por proteínas, hidratos de carbono, lípidos, vitaminas, minerales y otros elementos para que no se ocasionen trastornos derivados por carencias ni excesos.

Para saber más acerca de las dietas de moda y de sus riesgos para la salud podéis dirigiros a la página del ministerio de sanidad y a la iniciativa NAOS.

 

 

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